lunes, 6 de febrero de 2012

El Bicentenario de Charles Dickens

El Bicentenario de Charles  Dickens
El mundo de la literatura conmemora este año  el bicentenario del nacimiento del escritor inglés Charles Dickens, una de las   figuras universales de las letras.
 Nació un 7 de febrero de 1812 en un pueblo cercano a Portsmouth. Su padre era un empleado de la Tesorería de la  Marina, hombre de buen humor, que leía cuentos o los improvisaba en las veladas familiares ante los maravillados ojos de sus ocho hijos. Por desgracia para los suyos, era un tenaz derrochador.
Charles tuvo una infancia feliz. Tenía cierto talento para improvisar imitaciones, que su padre se encargaba de  fomentar. Al cumplir nueve años, le enviaron a una pequeña escuela preparatoria, donde entusiasmaba a su profesor por su brillantez.
La familia se trasladó a Londres, y al poco tiempo el padre de Charles fue arrestado y encerrado en la cárcel. El joven tuvo que ser el sustento de la familia y entró para ello como aprendiz en una fábrica de betún, propiedad de unos parientes lejanos. Trabajó en un sótano insalubre etiquetando y embalando frascos de betún por un mísero salario.
Gracias a una modesta herencia, el señor Dickens logró salir de la cárcel. Charles volvió a la escuela, a la Wellington House Academy, donde conoció la  metodología de enseñanza que hacía furor en la época: la violencia física.
De este modo, entre los trece y los quince años, Dickens tuvo conocimiento de las dos manifestaciones  más brutales de la miseria infantil.
A los quince años, comenzó a trabajar como recadero en el despacho de un procurador judicial de Londres. Durante un tiempo se le abrieron las puertas de la mejor escuela que pueda soñar un novelista en cierne: las calles de Londres, que recorría durante el día. Poco después le contrataron en el  tribunal de Lord Chancelor  y,  más tarde, entró en el periódico The True Sun como redactor parlamentario.
 En este periodo  comienza a escribir historias cortas que le son publicadas en una revista londinense. Comenzó a tener tanto éxito, que Dickens decidió  abandonar su trabajo como redactor para dedicarse exclusivamente a escribir. Lo que vino después constituye una de las grandes carreras literarias del siglo XIX; Oliver Twist, David Copperfield, Canción de Navidad,  El almacén de antigüedades, Tiempos difíciles, La pequeña Dorrit, Historia de dos ciudades, Las grandes esperanzas,… A los treinta años era uno de los hombres más célebres de su tiempo. Se le leía, sin distinción de edad o clase.
Su obra, una auténtica historia social de la época,  refleja la era victoriana, su propia vida y las injusticias más dramáticas que había traído el liberalismo económico.